Micrófonos de Armónica por David García

Micrófonos de Armónica por David García

Micrófonos de armónica. Sobre el JT30 y el Green Bullet

A la vista de la poca información que hay por la red en español sobre micrófonos para armónicas, me he decidido a contar algo de lo que llevo aprendido a lo largo de todo el tiempo que me he pasado buceando por la red y dejándome mis ahorros en cacharros de todo tipo. ¿Que exagero?. Bueno, ésta es la pinta actual del armario de mi casa (sí, soy así de freak)

Lo cierto es que en inglés hay muchísima información por ahí, y nada de lo que yo pueda contar aquí va a superar en cantidad o calidad a todo el torrente de datos que hay en este idioma disponibles para cualquiera que tenga un cierto interés. Pero como casi siempre que me da por sentarme a darle a la tecla y desvariar un rato por escrito, mi intención es que todos aquellos que estéis introduciéndoos en la cosa de la armónica y en su amplificación tengáis una referencia sencilla en español de lo que se cuece (o, mejor dicho, de lo que se ha cocido, porque a día de hoy poco se cuece ya en términos de cosas nuevas o buenas). De todas formas, ante todo conviene que los que sepáis algo de inglés os deis una vuelta por estos sitios:

http://www.harmonicamasterclass.com/vintage_collection.htm, o la más envidiable colección de micros que podáis imaginar. No es que si no está ahí no exista, pero casi. La página de micros por antonomasia.

http://www.jt30.com. Página temática sobre los JT30

http://www.greenbulletmics.com. Página temática sobre los Green Bullets.

http://www.bluesharp.org/cgi-bin/newsampseffectsviewnews.cgi?category=5&id=1050130011. Artículo muy majo sobre los distintos modelos de Green Bullets, escrito por el mismo de la página anterior.

http://www.bluesharp.org/cgi-bin/newsampseffectsviewnews.cgi?category=5&id=1050033712. Artículo algo menos majo, pero ilustrativo, sobre los JT30s.

http://www.planetharmonica.com/ph2/VE/TMI-micUK.htm. Cómo construirse un micro con una botella de plástico.

http://harmonicaspain.es/microfonos-caseros-nach. Versión hispana, corregida y aumentada, de lo anterior. Un lujo ibérico. Obviamente para ésta no hace falta saber inglés.

Bien. Ahora, empecemos. A poco que os hayan contado, estaréis al tanto de que hay fundamentalmente dos tipos de micros “de armónica” a la venta hoy en día en las tiendas: el Hohner Blues Blaster y el Shure Green Bullet (520DX). Aquí están las fotos de promoción:

Lo del entrecomillado anterior es por lo siguiente: alguna otra vez lo repetiré, pero si uno no suena bien sin micro no va a sonar bien con micro. Que quede claro. Y si uno suena del carajo sin micro, va a sonar del carajo con cualquier micro. Eso que quede también claro. El micrófono, como el amplificador, es un complemento. Si son buenos, potencian el sonido, lo moldean al gusto de cada cual. Por eso cada uno tiene sus preferencias. Así pues, no es difícil encontrar a armonicistas tocando con un micro de voz normal y corriente (Shure SM58, por ejemplo) por el equipo de voces o PA, y sonar estupendamente. Dicho esto, estos dos micros, el Blues Blaster y el Green Bullet 520DX son los que hoy en día están disponibles al alcance de cualquiera en su tienda de instrumentos favorita, pensados específicamente para armonicistas.

Un poco de historia

¿Que por qué están pensados para armonicistas?. Para eso hay que remontarse unas cuantas décadas atrás, al Chicago de los años 40-50. Por aquel entonces los armonicistas de blues tocaban acompañando a bandas que cada vez estaban más electrificadas. El estilo semiacústico de John Lee Williamson o de Rice Miller en los años 30-40, tocando frente al mismo micrófono que usaban para cantar pronto se vería superado por una necesidad de ser oído al mismo nivel que el resto de miembros de la banda.

Gente como Little Walter, Snooky Pryor, Junior Wells, Walter Horton, James Cotton o George Smith empezaron a echar mano de unos micrófonos que resultaban muy cómodos para sujetarlos con las manos a la vez que se tocaba la armónica.

Eran micros que se usaban para transmisión de voz a través de sistemas de comunicaciones públicos (radiotaxis, iglesias, comisarías, colegios, cuarteles…). Por entonces los equipos de voces que se utilizaban en los conciertos funcionaban a alta impedancia, al igual que los amplificadores de guitarra, con lo que los armonicistas se enchufaban indistintamente a unos o a otros. Aquí se puede ver a Little Walter invitado por la banda de Muddy en el 59, cuando James Cotton era el armonicista de Muddy en los conciertos y empezaba a grabar con él más frecuentemente que Little Walter. Ahí está tocando con un Astatic JT30 enchufado a un equipo de voces situado arriba.

Ahora bien, repito que quien suena bien por sí mismo, suena bien allá donde se enchufe, y así se puede ver a Little Walter y a Big Walter tocando “a pelo” en los videos del American Folk Blues Festival (y sonando como sólo ellos podían), a Junior Wells y James Cotton en un montón de discos tocando de esa misma forma, o al “sinmicro” por excelencia, Rice Miller (Sonny Boy Williamson II), que se mantuvo siempre fiel a su estilo. También se podía ver a cualquiera de ellos tocando con micrófonos en la mano, pero sin ser necesariamente de tipo “bullet”. De hecho, hay micrófonos, como el Shure 777 “SlimX” o el Shure 545, que se asocian a determinados armonicistas, como Little Walter y Paul Butterfield, respectivamente. En el caso de Little Walter, a pesar de que esencialmente tocaba con cualquier cosa que tuviera a mano, la asociación se debe a algunas fotos de un concierto en el que tocaba con uno de esos, y a una foto publicitaria en la que sostiene una copia japonesa del SlimX. Aquí tenéis el micro, la foto de promoción y un detalle de las del concierto:

En cualquier caso, el hecho es que los micrófonos de bola se popularizaron entre los armonicistas de la época, y como ellos fueron quienes le dieron forma a lo que hoy se puede entender por armónica de blues amplificada, su sonido es el que la mayor parte de armonicistas tratan de conseguir. Por entonces había dos marcas principales de micrófonos en Estados Unidos: Astatic y Shure. Había más, como Electrovoice o National, e incluso otras como RCA ponían su marca a micrófonos fabricados por Shure, pero eran Astatic y Shure las que dominaban el mercado. Y si bien es cierto que en los primeros tiempos (años 40-50) el modelo utilizado mayoritariamente era el Astatic JT30 (que como veremos después no siempre se llamó así), probablemente por ser fácilmente adquirible y de alta disponibilidad, pese a que Shure siempre fabricó micrófonos de bola (como también veremos después), el crecimiento que Shure experimentó a partir de los 60, y su posterior dominio del mercado, hicieron que su modelo 520, también conocido como Green Bullet, se fuera convirtiendo en una referencia, especialmente para aquellos que empiezan a adentrarse en la armónica amplificada. El devenir de los tiempos hizo que los micros de bola fueran perdiendo su uso como terminales en sistemas de comunicaciones públicas y para radioaficionados, y su fabricación y venta se limitó a un único tipo de cliente: el armonicista. Así, Shure fue dejando de fabricar cualquier otro micro de bola y sólo permaneció la gama del 520, que posteriormente se convertiría en 520D, pasaría una década después a ser fabricado en México, y finalmente se convertiría recientemente en el 520DX al añadírsele un potenciómetro de volumen, además de terminar por colocarle una cápsula que nada tenía que ver con lo que originalmente llevaban dentro este tipo de micrófonos. Todo con tal de abaratar costes, claro. Y éste es el modelo que actualmente se sigue vendiendo en las tiendas. Que no quiere decir que sea malo. Simplemente que su sonido es distinto a lo que era en otros tiempos.

Con el JT30 y sus derivados ocurrió más o menos lo mismo. En los 70 sólo se mantenían en producción el JT30 y el JT30C (con cápsula cerámica), e incluso se ve aún algún JT30 comercializado por la división canadiense de Astatic. También se siguió fabricando durante un tiempo el Astatic 200 y probablemente el T3. En algún momento, entre los 80 y los 90, Astatic entró a formar parte de un consorcio llamado Omnitronics, que incluye entre otras marcas una llamada CAD Microphones. A partir de entonces, el Astatic JT30 dejó de existir y apareció el JT30VC, negro en lugar del gris que se había mantenido en los 70, y con control de volumen. En las mismas instalaciones se fabricó su gemelo para CAD, el HM50 VC, cuya única diferencia era una rejilla cromada dorada, frente al cromado plateado del JT30VC. Finalmente, Hohner se apuntó al carro y empezó a comercializar el Blues Blaster, fabricado en las mismas instalaciones de Astatic, con los mismos componentes, pero pintado el cuerpo en azul metalizado, con rejilla cromada y también con control de volumen, además, de, obviamente, lucir la etiqueta “Hohner”. Finalmente, las cápsulas que montaban conjuntamente estos micros dejaron de fabricarse por parte de Astatic y Hohner dejó de vender temporalmente los Blues Blaster. No fue hasta recientemente, ya en los 2000, que Hohner reintrodujo el Blues Blaster en el mercado, ahora con cápsulas de similares características en cuanto a sistema de funcionamiento (cristal de sal), pero fabricadas en Japón y con unas características sonoras al parecer bastante diferentes. Y es éste el modelo que actualmente (2006) se puede adquirir en las tiendas.

Entremos ahora en detalle en la descripción de algunas de las distintas variantes de estos dos micros, el JT30 y el Green Bullet, así como de sus cápsulas, que a lo largo del tiempo se fueron desarrollando y que alguien que pretenda comprar un micro antiguo a través de internet debe conocer para evitar confundirse ante los distintos modelos.

El Astatic JT30

Los primeros modelos del que hoy conocemos genéricamente como JT30 se empezaron a fabricar en los años 30 en la fábrica que Astatic tenía en Youngstown, Ohio, aunque una década después, entre el 44 y el 46, la factoría se trasladó a unas instalaciones en Conneaut, Ohio (podéis ver algo de la historia de Astatic en http://www.astaticinstalled.com/about.asp. Al principio los JT30 recibían diversos nombres: 30, Y30, W80, W90, JT30, 40, JT40, etc…Venían montados en peanas, eran de color marrón, con el frontal, bien cromado, bien pintado también en marrón, y el cable salía directamente del interior del micro, como aún hoy sucede en los Green Bullets. Aquí podéis ver un par de ellos: un 30 y un W90. El primero aún está fabricado en la planta de Youngstown, cuando Astatic Inc. no era tal, sino Astatic Labs, mientras que el segundo ya es de la planta de Conneaut, pero aún conserva el color marrón de los primeros tiempos. En ambos casos la chapa identificativa está remachada al cuerpo del micro, signo de que fueron fabricados en los primeros tiempos.

Observad que en vez del cable estos micros han sido modificados para incluirles un conector como el que posteriormente montarían en producción. Observad también el agujerito que tenían en el lateral para un tornillo prisionero que fijara bien la cabeza del micro a la peana:

La que hoy se conoce como cápsula MC151, la clásica cápsula de cristal de Astatic, aún no recibía ese nombre. A lo largo de la historia de Astatic ha habido diversas nomenclaturas para sus cápsulas de cristal, si bien todas compartían el mismo principio de funcionamiento y el mismo material. Podéis leer sobre qué es y cómo funciona una cápsula de cristal aquí: http://www.jt30.com/jt30page/howmicswork.html. Algunos de los tipos de cápsulas de cristal que se pueden encontrar en micros Astatic son: 111 (como la de la foto de abajo), 101 (muy habitual en los 70), MC151 (las únicas a partir de los 80-90, y por ello las más conocidas). Incluso es fácil que en los micros más antiguos se encuentren cápsulas sin distintivo de modelo, pero con la pegatina de Astatic. Junto a la 111 podéis ver una con la inscripción 106, poco habitual por lo que yo conozco (y por lo que mi gusto personal respecta, mi favorita de entre las que tengo). El sello sobre la pegatina de Astatic podría hacer pensar que la cápsula es de 1939, pero tanto la chapa de la carcasa como la inscripción en la pegatina lo sitúan en los primeros tiempos de la fabricación de Conneaut, osea, en la segunda mitad de los 40. Las fotos:

Poco después los micros pasarían a ser mayoritariamente del color gris característico de los JT30 con el frontal cromado, si bien se fabricaron en diversos colores y acabados, y desaparecerían las nomenclaturas alternativas. Se incluyó también un conector que hacía desaparecer así el engorroso cable incorporado de los primeros tiempos. En algún momento entre los 60 y los 70 las placas identificativas dejaron de llevar remaches y pasaron a ser pegadas sobre el cuerpo con adhesivo. Los micros dejaron de llevar un número de serie en la placa, y la identificación “JT30” aparecía grabada en su lugar. Finalmente se pasó a una etiqueta pegada en la que la identificación aparecía impresa. Y así siguió hasta el gran cambio que dio lugar a los modelos modernos, en los que el molde seguía siendo el mismo, pero donde antes estaba el conector ahora había un potenciómetro de volumen, y donde antes había un hueco para la peana, ahora había un conector de tipo XLR o Cannon, además de incorporar otro tipo de placa y cambiar a negro el color. Aquí podéis ver tres modelos que ilustran la cronología intermedia: un JT30 de Conneaut con placa remachada, otro con la chapa grabada y otro con la pegatina impresa.

Observad que en los modelos a partir de los 70 desaparece el agujero para el tornillo de la peana. Así pues, queda constituida la forma clásica de la mayor parte de JT30s que han sobrevivido a nuestros días:

Seguramente habréis oído hablar de las cápsulas “cerámicas”. El funcionamiento es el mismo que las de cristal, solo que el material de base, en vez de estar compuesto por cristales de sal, lo estaba por un material cerámico, mucho menos sensible a cambios de temperatura y humedad en el ambiente.

Aunque sospecho que al principio se montaban en las mismas carcasas que las cápsulas de cristal, posteriormente apareció un modelo de JT30 en el que se especificaba que llevaba una cápsula cerámica, el JT30C:

Así, las dos cápsulas más nombradas y conocidas de Astatic, por ser las supervivientes, son la MC151, de cristal, y la MC127, cerámica. Aquí podéis ver unas de las últimas hornadas de producción:

Como podéis ver, la carcasa exterior de la cápsula es idéntica, en las dos figura MC127 en relieve, pero a la de cristal se le añade la pegatina con MC151. Evidentemente se usaba el mismo molde para las dos. Es lo que tiene recortar gastos…

Aquí podéis ver un par de cápsulas cerámicas más antiguas, una MC126 y una MC127 anterior a la última etapa de producción.

Observad que también en las cápsulas ha habido una evolución, y se pueden distinguir las antiguas de las modernas por la forma en que se construían los terminales a los que se sueldan los cables. Observad también la fecha de Agosto del 76 en la 127.

Como decía, las MC151 son las más conocidas de todas, puesto que son las que se montaban en los Hohner Blues Blaster (y en los JT30VC y en los CAD…). Hasta hace unos años se podían incluso comprar por separado (junto con las MC127) a Astatic, pero cuando dejaron de fabricarlas se acabó lo que se daba. De ahí que ahora estén revalorizadas (claro que más lo están las antiguas). Lo que actualmente montan los BB son unas cápsulas de cristal japonesas de las que no tengo ninguna foto disponible…

Por lo demás, un comentario respecto a los conectores. Como habéis visto, los Astatic antiguos llevan un tipo de conector un poco raro. No busquéis cables en las tiendas habituales, porque no los hay. Tenéis dos opciones si os hacéis con un micro de estos: o bien conseguís un cable que tenga un conector de ese tipo, de rosca, o bien conseguís un adaptador que se engancha en ese conector por un lado y por el otro tiene una hembra de jack de 1/4”, que es el tipo de conectores que llevan los cables de guitarra, y los que a su vez entran en el ampli. Si os hacéis con un adaptador de este tipo, sólo os resta comprar un cable de guitarra vulgaris y ya tenéis el micro sonando. Los adaptadores tampoco se encuentran en una tienda, ni de instrumentos musicales ni de electrónica. O bien se compran por internet, o bien se localiza a un distribuidor de Switchcraft, que es la empresa que los fabrica. Los Blues Blaster tienen, como ya comenté, una conexión de tipo XLR o Cannon, que son las que llevan los micros de voz contemporáneos. Pero no os valdrá un cable de micro habitual, puesto que las conexiones internas no se corresponden. Si no recuerdo mal, se puede pedir un cable de alta impedancia con conexión Cannon-jack en una tienda de música y posiblemente funcione. Si no, y si sois un poco hábiles con el soldador, no es difícil hacerse uno a medida, comprando el cable y los conectores por separado.

Posiblemente os estaréis preguntando qué cápsulas suenan mejor y qué diferencias hay. En la parte final hablaré un poco de estas diferencias sonoras entre unas cápsulas y otras, pero antes vamos a hablar algo de la otra familia de micros, la de los Green Bullet…

El Shure Green Bullet

Shure nació a mediados de los años 20, y al igual que Astatic, comenzó con una pequeña fábrica, situada en esta ocasión en Chicago, comenzó a fabricar micrófonos a principios de los 30, y a mediados empezó a comercializar micrófonos con cápsulas de cristal. No fue hasta mediados de los 50 que sus instalaciones del centro de Chicago se les quedaron pequeñas y se trasladaron al que todavía es el emplazamiento de sus oficinas centrales, en Evanston, Illinois, cerca de Chicago. Aquí podéis encontrar una cronología más detallada de sus avances: http://www.prosoundweb.com/install/commentary/kc/shure/time/time.shtml

Salvo que diga lo contrario, las fotos que incorporaré a esta sección provienen de la web que cité al principio en la que Dave Kott hace una exposición muy clarificadora sobre los distintos tipos de micros de bola fabricados por Shure.

Shure tenía una variedad de micros de bola que estéticamente era mucho más identificable que los Astatic, básicamente por tamaños y colores. Así, tenemos los modelos

– 7A: muy raro de encontrar. Con cápsula de cristal.

– Brown Bullet “Specially Designed for Recording”: completamente marrón, aunque a veces se presentaba con la rejilla cromada, y que es uno de los más buscados, por ser más frecuente que el 7A y compartir su pequeño tamaño y una buena cápsula de cristal. Aquí podéis ver uno de los míos:

– 707A: De color gris con rejilla en metal crudo. Cápsula de cristal y cuerpo pequeño al principio.

Estos son los modelos más habituales de Shure con cápsulas de cristal. Aquí podéis ver un par de ellas:

Estos micros tenían un cuerpo ligeramente más pequeño que el tradicional Green Bullet, aunque con la misma forma, con lo cual son más cómodos de coger. Los tornillos que sujetan la rejilla se colocan en las partes superior e inferior de ésta, al contrario que en los modelos de tamaño Green Bullet, que se sitúan en los laterales. El 707A, por tanto, se presentaba en los dos formatos. Con el tiempo, Shure dejó de fabricar las carcasas pequeñas, y a partir de los 50-60 todas eran del tamaño de las que estamos acostumbrados a ver.

Otra cosa a destacar es que ningún modelo de bola de Shure incluía, ni incluye, un conector fijado a la carcasa, sino que el cable va directamente insertado en ella. Con un poco de pericia en el bricolaje es relativamente sencillo sustituir este cable por un conector de rosca como los de los JT30 (ver http://blog.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.view&friendID=51523264&blogID=93100186&MyToken=bdecd23f-beb1-4aea-907a-7c048860289b

Shure ha fabricado cuatro tipos de cápsulas para estos micros, de las que en la actualidad sólo permanece una. En primer lugar están las de cristal, como las de las fotos de arriba. Poco después (años 40), se introdujeron las cápsulas “controlled reluctance” (CR). Al principio estaban cubiertas de una tela negra, de ahí que se las conozca como “black CR”. Junto con las de cristal, son las más buscadas por los armonicistas por el tono que proporcionan. Afortunadamente, al contrario de las de cristal, que son difíciles de encontrar en buen estado de conservación, debido al deterioro del cristal de sal, éstas y sus sucesoras se fabricaron con el objetivo de resistir cualquier tipo de condiciones y funcionar en entornos adversos, con lo que a día de hoy siguen sonando en su mayoría como el primer día.

A comienzos de los 50 Shure empezó a introducir cambios en el diseño y construcción de las cápsulas, y las nuevas CR pasaron a estar cubiertas por una etiqueta blanca y a ser referenciadas con distintos códigos. Aquí podemos ver una CR negra y una blanca.

Los cambios fueron a más y se dejaron de fabricar las CR a la vez que se introdujeron las Controlled Magnetic (CM), hacia 1960. Las características son algo distintas, pero la estética es idéntica a las CR blancas, con referencias más diversas, escritas en rojo sobre la etiqueta. Aquí podéis ver una:

La inmensa mayoría de micrófonos de bola de Shure antiguos que se consiguen hoy en día incorporan este tipo de cápsulas, que producen lo que se puede considerar el sonido “clásico” de Green Bullet. Algunos de los micrófonos que incluían estas cápsulas son los siguientes:

– 520: el “auténtico” Green Bullet. De color verde. Introducido a finales de los 40. Los primeros montaban cápsulas CR y luego pasaron a montar CM, y así lo indicaban en la placa identificativa. como se puede ver en estas fotos:

El color de las placas puede ayudar a la hora de fechar el micro, como se explica en la página de Dave Kott citada anteriormente.

– 520B: versión de baja impedancia del anterior. Poco recomendable para armonicistas, puesto que para enchufar el micrófono a un amplificador es preferible un micrófono de alta impedancia. Eso sí, puede aprovecharse la carcasa para colocar alguna otra cápsula.

– 520SL: el Green Bullet montado en una peana. Con otro poco de bricolaje se puede desmontar y colocarle un conector, al contrario que los Astatic, que no iban “instalados” en la peana, sino que eran de “quita y pon”. Al igual que el 520, el 520SL empezó montando cápsulas CR para pasar a montar CMs. Aquí podéis ver uno mío montado en la peana:

– 520SLB: versión de baja impedancia del anterior.

– 440: generalmente gris. Carcasa del tamaño de los 520. Tiene un agujero de ¿ventilación? en la parte inferior, más grande que los dos que presentan los 520.

– CR41: color azulado y carcasa grande.

En la página de harmonicamasterclass citada arriba podéis ver unas cuantas fotos de estos modelos.

Shure sigue fabricando el 520 y el 520B hasta 1970, cuando introduce el 520D, de impedancia dual (cambiando el cableado en el interior se podía transformar de alta a baja impedancia). A finales de los 70, Shure traslada su producción a Méjico, y aunque la cápsula sigue siendo CM, en su etiqueta, así como en la del micro, ya figura el “ensamblado/fabricado en Méjico”, como se puede ver aquí:

Finalmente, a mediados de los 90, Shure dejó de fabricar las cápsulas magnéticas e introdujo el 520DX, todavía a la venta, anunciado ya como micrófono de armónica, y que incluye una cápsula dinámica y un potenciómetro de volumen.

Otras marcas. Micros custom. Bricomanías varias.

Me he centrado en los Astatic tipo JT30 y los Shure de bola porque son con diferencia los micros más utilizados por los armonicistas, pero no sólo estas marcas tienen otros modelos interesantes (Astatic T3, Biscuit o 200, Shure 777 SlimX, 545, 540 o Commando…), sino que hay otras marcas que ofrecen alternativas igualmente reseñables. La tercera en discordia suele ser Electrovoice, con modelos como el 605, 630, 638 o 641 que resultan cómodos y de buen sonido en general. También se ven micrófonos Turner (William Clarke posa con uno en un par de portadas de sus discos, y Kim Wilson usa uno con cápsula Astatic en un video que circula por ahí de su aparición en la reunión de la SPAH en el 98, por ejemplo), aunque son un poco más incómodos por la “aleta de tiburón” que llevan algunos en la parte superior. Otras marcas que fabricaron micros utilizables para la armónica son American, National, Ronette, Philips, Calrad, Primo, Argonne, Aiwa…De hecho algunas marcas comercializaban, igual que hicieron Astatic, CAD o Hohner, el mismo micro con distinto nombre, como Calrad, Primo o Argonne, en cuyos catálogos se podía encontrar el llamado micro de Walter Horton (podéis ver uno en la colección de Harmonicamasterclass) bajo distintos etiquetajes… Y como ya comenté más arriba, otras marcas, como RCA, se aprovechaban de la factoría de Shure y comercializaban bajo su marca micrófonos fabricados por Shure.

Os habréis dado cuenta de que encontrar este tipo de material fuera de Estados Unidos es realmente complicado, salvo que se recurra a internet. Aún así, si uno compra en sitios como eBay, siempre se corre el riesgo de que quien vende el micrófono no sepa muy bien lo que es sonar “bien”, o que no lo pueda probar, o que pase cualquier cosa y lo que acabe llegando sea una castaña. La alternativa a comprar a ciegas (o “a sordas”), es recurrir a especialistas en reparación y customización de micros, como Tom, de Tom’s mics (http://www.harmonicamasterclass.com/tom’s.htm) o Dennis Gruenling, que además es un excelente armonicista (http://www.dennisgruenling.com/microphones.htm). Lo cierto es que hay un buen número de ellos, y basta un poco de investigación en la red para dar con gente que sabe lo que tiene entre manos y lo que hace con ello. Problema: el precio que te hacen pagar por ello, que puede oscilar entre 180 y 250 dólares americanos por un buen micro, más gastos de envío, que suelen estar en torno a los 20 por micro. Y eso contando con que no haya que pagar aranceles en la aduana. Ahora, te aseguras que lo que te llega es un micro de primera división…En algunos casos, como en el de Gruenling, se da incluso la opción de escuchar cómo suena el micro en distintos amplis desde la misma página.

Otra opción, si uno es un poco mañoso, es fabricarse uno mismo su propio micro. Al principio tenéis un par de links bastante informativos al respecto. Y en cualquier caso, si se consigue una cápsula y una carcasa, al final es cuestión de soldar cables…Claro que si la carcasa no es tal, sino algo que se transforma en carcasa de micro, la cosa se complica, y hay que hacer agujeros, instalar conectores, etc…Ya puestos, también se puede coger un micro que esté un poco hecho polvo y darle un lavado de cara con pintura y pulso firme…Aquí tenéis un par de ejemplos perpetrados por un servidor. El primero está hecho con una cápsula MC151 y (al loro) un regalo de boda. De éstos que los novios reparten entre los invitados como agradecimiento por haber asistido y que luego, o bien se ponen sobre la tele junto al toro y la flamenca, o bien se tiran a la basura, o bien, como en este caso, acaban en el rastro y algún chiflado como yo se cree que pueden servir para algo más y se los lleva a casa por un par de euros (sobrepreciado, por no discutir). Pues eso que veis era una manzanita de latón, con su rabito y sus hojas y todo…Deshechos del rabito, se agujerea convenientemente, se le instala un conector tipo jack, un trozo de colador metálico entre la cápsula y el frontal, por darle un poco de “look” y evitar que entre demasiada mierda, un interruptor on/off (no me gustan los potenciómetros de volumen en los micros), y a tocar. El rojo es un Shure 707A que me llegó con la cápsula hecha polvo, la pintura bastante descascarillada y el cable incrustado. Le puse una cápsula Shure magnética antigua que tenía por ahí, le cambié el cable por un conector, como se explica en el link que detallé antes, y le hice un trabajito de pintura que al final, lo ha dejado bastante chulo (para mi gusto, claro), y sonando estupendamente. Echad un vistazo:

Finalmente, vamos a la madre del cordero:

“Bueno, ya, vale, pero ¿cuál suena mejor?”

“Pues yo que sé…” sería la respuesta más apropiada. Repito lo que dije al principio: si tú no suenas, el micro no suena por ti. Ahora, puestos a afinar, por ejemplo, a cada ampli le viene mejor un micro que otro, dependiendo de cómo suene, si es chillón, grave, si tiene mucho volumen, etc., etc…

En fin, que entramos en terrenos casi esotéricos, y no hay una regla universal que permita decir: “toma, éste”. También hay mucho pijerío, en el sentido de que vamos a ver, si Little Walter o Walter Horton tocaban con lo primero que les caía en las manos y Sonny Boy pasaba de enchufar un micro a un ampli, ¿de qué vamos nosotros con disquisiciones sobre si la MC127 o la black CR y la madre que las parió a todas?. Mi consejo personal: ¡TOCA, COJONES!. Ya te preocuparás luego de qué micro usas. Dicho esto, también hay que aclarar una cosa: ni Little Walter, ni Horton, ni ningún otro, eran tontos del culo: si podían elegir entre dos micros, elegían el que más les gustara cómo sonaba. Eso cae de cajón. Sí, vale, tener muchos micros queda bien para impresionar a las visitas, pero en la práctica yo, por ejemplo, acabo usando siempre los mismos dos o tres, como mucho (y porque tengo varios amplis, que ésa es otra). No porque en la cápsula ponga tal o cual, sino porque sencillamente, me gusta más como suenan. Otra cosa que tienes que tener clara: entiéndelo, NO VAS A SONAR NUNCA COMO LITTLE WALTER. Cada uno suena como cada uno, y aunque está claro que todos tenemos un sonido en la cabeza que buscamos conseguir, y hay ciertos cánones establecidos desde hace medio siglo, no hay que obsesionarse con querer parecerse a fulano o mengano (entre otras cosas, porque ni vas a conseguir ser como él, que cada uno es como es, ni tiene sentido el proponértelo). Pues bueno, una vez desahogado y purgado en parte mi sentimiento de culpa por escribir tanta tontería junta (en realidad creo que este párrafo es el más útil de todo lo que se pueda leer aquí), sigamos con las disquisiciones…

En términos generales hay dos conclusiones invariablemente ciertas: una, que antiguo y en buen estado suena mejor que moderno, y dos, que no hay dos cápsulas del mismo tipo que suenen idénticamente igual.

Entre los que nos gusta el blues y el sonido de la armónica amplificada en el blues eléctrico, supongo que lo que se busca es un micro con buena presencia en graves pero sin perder brillo, buena saturación y buena pegada. Que tenga un tono cálido (que podría ser lo contrario de “metálico”) y que sea fácil de agarrar para poder hacer efectos de manos y mantener un buen sello con ellas en torno a él para darle ese carácter “profundo” al sonido. (Nota importante: tocar con micro también tiene su aquél, y hay que pillarle el tranquillo, buscarle el sonido y acostumbrarse a él hasta que uno esté contento).

También en términos generales se podría decir que los Shure tipo Green Bullet tienen una mayor saturación que los Astatic, que en según qué comparaciones y con según qué amplis puede ser hasta demasiado “sucia”. También que tienen mayor presencia de medios, especialmente los nuevos, que los Astatic, que son algo más agudos (también especialmente los más nuevos).

Entrando en particularidades, casi todo el mundo coincide en afirmar que dentro de los Shure, las cápsulas CR negras son las que mejor tono proporcionan, seguidas de las CR blancas y las CM. No he probado ninguna CR blanca, pero sí he podido probar algunas negras y unas cuantas CM, y la diferencia es apreciable. Ahora bien, no hay que desdeñar en absoluto una buena cápsula magnética. Yo tengo alguna que suena como un cañón, y son una opción perfectamente válida. De hecho, en estos momentos hay una especie de psicosis colectiva entre los armonicistas que hace que las CR, sobre todo las negras, se disparen de precio, lo que redunda en beneficio de las CM, que están cada vez más asequibles. Sí, una CR negra es posiblemente lo mejor, pero si yo me tuviera que comprar un primer o segundo micro a día de hoy, me compraría uno con una CM. Para mi gusto hay otro salto cualitativo entre las CM americanas y las mejicanas. Dicen que hay CM mejicanas que suenan igual o mejor que las americanas, y no lo dudo, conociendo como varía el sonido de una a otra, pero de lo que yo he probado, encuentro que las americanas antiguas tienen más profundidad, una saturación algo más suavizada que las mejicanas, que tienen más medios y saturan más, digamos, brutamente. Ahora bien, todo esto en realidad son matices bastante nimios, y realmente las diferencias se aprecian sobre todo cuando se prueba un micro y a continuación se prueba el otro. No seré yo quien diga que es capaz de distinguir si fulano está tocando con una mejicana o una americana. Las CR sí son más distinguibles en términos, digamos, absolutos, pero una buena CM puede perfectamente no dejarse eclipsar.

También parece haber consenso en cuanto a que las cápsulas de cristal de Shure tienen un tono a la altura de las CR negras. El problema es que es muy difícil hacerse con una en buen estado. Mi experiencia al respecto es muy limitada, pero sí creo que va bien encaminado quien diga eso. Ahora que siendo cierto que no hay dos cápsulas que suenen igual, hay bastante más homogeneidad entre las CMs y las CRs que entre las de cristal o cerámicas, en las que se encuentra bastante más variabilidad, potenciada por el hecho de que se desgastan con más facilidad.

En cuanto a las Astatic, yo no noto demasiada diferencia entre las MC151 y las MC127 modernas, pero tampoco se puede decir que tenga una experiencia dilatada al respecto…Sin embargo, de lo que he probado antiguo, sí noto que las cerámicas tienen un tono algo más oscuro que las de cristal. Asimismo, las de cristal antiguas tienen un tono bastante más rico, con más profundidad y más graves, sobre todo, que las “nuevas” (las MC151), que me resultan un pelín más “chillonas”.. Pero bueno, lo mismo, sólo he probado unas pocas de cada, con lo que a saber…

Sobre lo que hay disponible en tiendas, esto es, Hohner Blues Blaster y Shure 520DX, poco puedo decir, ya que no he probado ninguno. Tengo un Blues Blaster, pero de cuando llevaban MC151. Lo que sí se mantiene es lo de que el Green Bullet satura más y tiene más medios, y el Blues Blaster es más chillón, pero más allá de eso no puedo añadir nada más, salvo una cosa: he visto a gente tocar con 520DX y sonar estupendamente (aún no he ni siquiera visto un Blues Blaster de los nuevos). ¿Por qué?. Porque ellos suenan estupendamente…La reflexión final es que igual que para un actor no hay papel pequeño, aquí no hay micro malo…Así que a tocar.

Conclusión

A veces dicen que es peor estar sobreinformado que desinformado…Algunos habréis entrado aquí con una duda muy sencilla: “He visto que en la tienda hay dos micros: ¿cuál me compro?”. Probablemente salgáis con la cabeza hecha un lío de letras, números, marcas y modelos, y vuestra confusión habrá aumentado por encima de lo que desearíais. Si buscabais un consejo simple, o simplemente un consejo, habéis ido a parar a mal sitio, me temo…Hace ya unos años, no muchos, que yo entraba en una tienda y encargaba un “Blues Blaster de ésos”, sin saber ni que había dentro ni cómo sonaba aquello (y casi ni cómo se supone que tenía que sonar), ni nada. El tiempo ha pasado, y con él un montón de información por delante de mis ojos, incrustada en una pantalla de ordenador, y lo único que sé es que habría agradecido que alguien hubiera condensado lo fundamental de toda esa información en un solo sitio y me hubiera ahorrado horas y horas de intrigas (¡qué acojone la primera vez que abrí mi Blues Blaster para ver qué había dentro!), búsquedas, preguntas, compras, pruebas…Si hubiera dedicado la cuarta parte del tiempo que he dedicado a hacer el moñas en internet mirando micros, cápsulas, subastas y desvaríos varios, a tocar la armónica y practicar como es debido, otro gallo me cantaría, jeje…Así que si a alguien le he ahorrado ese tiempo de volverse loco buscando en la red, pues mira, ya es algo. Ahora cerrad el explorador y dedicaos a practicar en lugar de aprovechar el tiempo que os he ahorrado para buscar tías en pelotas…;-))

David García

P.D.: Ya puestos, me vais a permitir un poco de spam. Si no os apetece practicar, siempre podéis echarle un vistazo a la paginita de la piacho de banda sesuarl en la que un servidor desparrama a gusto con nuestro instrumento satánico favorito: http://www.myspace.com/theblindlemons

P.D.#2: Ya sé que es viejo, pero me he acordado de repente y no he podido resistirme:

– ¿Por qué sabes que el que llama a la puerta es un armonicista?

– Pues no sé…¿por qué?

– Porque el timbre se acopla…

[risas y eso…]

Para consultar el articulo original con las fotos en mayor resolucion, se puede visitar en:
http://www.myspace.com/davidgarciabluesharp

Andrés Vicente; melómano, músico aficionado, loco de la armónica su música y sus bricolajes, recientemente descubrió lo bailable que puede ser toda la música interpretada por la armónica, y aún con lo anterior inquieto indagador en la música y lo que ella conlleva.

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